Coleguis: la tensión premillennial de Pepe the frog

 

 

Como los memes, Wismichu y los vídeos de gatos, Pepe the frog es algo que solo existe para la gente que usa Internet y redes sociales y se mantiene al tanto de ciertas guerras cibernéticas que se lidian día sí, día también. Lo típico que sacas en una conversación con tu padre y, en primera instancia, te mira preocupado por si te va a dar un ictus.

Si eres un señor/a (ojo, no un señoro) y no sabes quién es Pepe the frog, posiblemente no hayas hecho el más mínimo esfuerzo en hacer click para leer este artículo, pero igualmente, te cuento que se trata de una rana antropomórfica muy popular en memes que, cómo son las cosas, ha sido adoptado como mascota no oficial del facherío norteamericano englobado dentro de la etiqueta de alt-right.

 

¿Y qué tiene que ver todo esto con los tebeos? Pues mira, resulta que Pepe es un personaje creado por el dibujante Matt Furie para su cómic Boy’s Club, que debutó en 2005 en su perfil de Myspace. Si tengo que explicar también qué es Myspace, yo ya si que me pierdo con cuál es la edad de mi lector target pero, por si acaso, digamos que es la prehistoria de las redes sociales. Algo que llegó mucho antes que los millennials, Wismichu y, si me apuras, los vídeos de gatos (esto último no lo tengo tan claro).

Boy’s club pasó de internet a cuatro fanzines que han sido recopilados posteriormente por Fantagraphics, que define la obra como “un clásico fumeta para la generación Tumblr” (buen copy, muchachos). Ahora, Boy’s club llega en nuestro idioma de la mano de Apa Apa, que ha elegido el inmejorable título de Coleguis para las aventuras de Pepe y sus amiguis.

Matt Furie propone en Coleguis una especie de sitcom tunante y tirando a guarrilla protagonizada por una galería de personajes tan desastrosos como entrañables. Andy, Brett, Landwolf y Pepe vienen a ser el catálogo más o menos completo de los perfiles de un grupo de veinteañeros, pero pasado por un tamiz de despiporre, fluidos corporales diversos y cantidades industriales de mandanga.

El precioso tomo que se ha currado la gente de Apa Apa recoge un buen puñado de historietas-gags-sketches-episodios en los que los protagonistas se dedican a vaguear, a reflexionar sobre la vida y el absurdo completamente fumados o a hacer el gañán en diversas modalidades. Todo repele y engancha a la vez y no puedes evitar sentir una extraña ternura por esa panda de mamones.

Matt Furie ha conseguido dominar magistralmente un estilo sintético, monocromo y totalmente moderno en el que toma una serie de elementos del mundo de la ilustración infantil y los subvierte para convertirlo en algo directo, pop y viral.


Sus idas de olla van mucho más allá del chistecillo cómplice y de la anécdota chusca para situarse en un terreno en el que se mueven Simon Hanselmann o Joan Cornellà (esto lo dicen los de Fantagraphics, pero es bastante obvio) y no desentona a su lado. No sé si es necesario ser milennial para disfrutar con Coleguis (yo no lo soy), pero es posible que si se lo dejas a tu padre no se entere de nada. Ni falta que hace.

El veredicto: