Thursday, 27/4/2017 | 1:12 UTC+2
Culpable y Perdedor

Reseña de ¿Quién es el 11º pasajero? Moto Hagio

¿Quén es el 11º pasajero? Book Cover ¿Quén es el 11º pasajero?
Moto Hagio
Tomodomo
rústica
328

Todos los candidatos a ingresar en la Universidad Estelar, escogidos entre lo más granado de las civilizaciones de la galaxia, son agrupados en 70 grupos de diez para enfrentarse a una prueba final que valorará si merecen el honor de considerarse válidos para dicha institución. Para el grupo 22, la prueba consiste en sobrevivir encerrados en una nave a la deriva que orbita alrededor de un planeta deshabitado. Cada uno de los miembros se juega mucho en este examen, pero si tan sólo uno de ellos se da por vencido, todos suspenderán. Nada más atravesar las puertas de la nave, se dan cuenta de que algo va mal: no son diez, sino once personas allí. ¿Quién es el undécimo pasajero?

Quien es el pasajero numero once supone el esperado debut de Moto Hagio en España. La dibujante japonesa pasa por ser una de las figuras fundamentales del shojo manga y lleva desarrollando desde hace cuatro décadas una carrera tan ecléctica como fascinante.

¿Quién es el 11º pasajero ? Se compone de dos obras largas y diversas historias cortas protagonizadas por el mismo grupo de personajes. En la primera, que es la que da nombre al volumen, un grupo de cadetes espaciales de distintos rincones del universo se enfrentan a una durísima prueba de acceso a la universidad galáctica. Para rematar el tema, uno de los miembros de su grupo es un intruso.

La obra, que se publico originariamente en 1975, es un adelanto de la ciencia ficción espacial que despega época. Hay, claro, un poco de lo que luego veríamos en Alien (1979) y Atmosfera Cero (1981). Hay también esa combinación de drama intenso salpicado aquí y allá de momentos de comedia algo tontos que tanto parece gustar a los japoneses y tanto nos desconcierta a los occidentales.

Moto Hagio arma un grupo de personajes principales ciertamente carismáticos y otro de secundarios comparsa a los que sabe recurrir en el momento preciso. La autora gestiona admirablemente el suspense y la sensación de peligro en una historia cuyos ingredientes resultarán familiares a los conocedores del género sin que ello menoscabe la capacidad de sorpresa. Hay, además, un aire general de ingenuidad que se contagia fácilmente al lector.

La continuación se llama Al horizonte del este, eternamente el oeste y rescata a algunos de los personajes de la obra original a los que, en esta ocasión, sitúa en una especie de juego de tronos galáctico lleno de traición, huidas y guros argumentales. De hecho, la ambientación galáctica es prácticamente un aderezo de lo que viene a ser una historia de intrigas palaciegas with a twist en el que la autora hace alarde de un gran esmero a la hora de diseñar trajes, uniformes y ambientación. Siendo también una obra entretenida y bien desarrollada, el resultado es quizás menos vibrante que su antecesor, en tanto en cuanto se potencia de manera muy acentuada el componente dramático y los personajes parecen ir asentándose en unos roles de aventura algo más tradicionales.

El volumen concluye con una serie de historias cortas llamadas Space Street que componen una suerte de sitcom protagonizada por los personajes principales de los anteriores dos segmentos, dibujadas con un estilo más suelto y marcadas por un humor muy chiflado.

Uno de los elementos más llamativos de ¿Quién es el 11º pasajero?  es la manera de Moto Hagio de abordar la ambigüedad de los personajes como motor narrativo pero también como una solución que le permite dinamizar la interacción entre los personajes y diversificar el abanico dramático de la obra.

En la historia que arranca el volumen, esta ambigüedad de los personajes en cuanto a su origen y motivaciones es una baza clave para el relato, en el que resulta fundamental mantener el suspense sobre la identidad del misterioso pasajero número once. Hagio, además, hace que uno de los personajes sea hermafrodita y dota a uno de los protagonistas de una sexualidad indefinida que le permitirá convertirse en hombre o mujer más adelante, según su propia elección. Este imaginativo recurso, además de ser de una sencilla originalidad, permite a la autora realizar un juego pendular entre romance y comedia y modular el octanaje de este shojo. Un recurso que confiere a la obra de una gran flexibilidad y permite, además, evitar un excesivo encasillamiento en tópicos y convenciones del género.

¿Quién es el pasajero número once? es un pertinente recordatorio de que, décadas después de su desembarco en nuestras tierras, en España solo hemos empezado a rascar la superficie de lo que nos puede ofrecer el cómic japonés. En este caso, además, el recordatorio es un estupendo manga editado con muchísimo cariño y atención.

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