Monday, 29/5/2017 | 9:21 UTC+2
Culpable y Perdedor

Reseña de La senda de los druidas, de Fer Jiménez y Miquel Rodríguez

La senda de los druidas
La senda de los druidas Book Cover La senda de los druidas
Fer Jiménez y Miquel Rodríguez
Sallybooks
Cartoné
52

Los druidas caminan por La Senda desde tiempos inmemoriales, pero las nuevas ciudades grises están soterrando esta antigua vía telúrica. Argento, junto a Gaia, Crearwy y Kyprus van a tener que luchar para que su vía iniciática no caiga en el olvido.

Fer Jiménez (guión) y Miquel Rodríguez (dibujo) estrenan colaboración en La senda de los druidas, un cómic para chavales a partir de 11 años que edita Sallybooks. La obra, en cuidado cartoné de los de antes, a la manera francobelga, habita en el territorio fantástico que tan buenos resultados está dando a la literatura juvenil, lo que ahora se ha venido a llamar young adult fiction.
La senda de los druidas entra en el género de una manera directa y sin buscar toda una serie de preguntas en cuanto a trasfondo y entorno que, probablemente, corresponden a lectores más adultos o fans más hardcore de la fantasía heroica. Con una extensión ajustada (52 páginas) y, que se sepa, sin la presión de ser inicio de una saga, el objetivo de este cómic no es otro que el de contar una historia y cargadita de acción.
Fer Jiménez toma como punto de partida la fórmula del viaje del héroe, un esquema narrativo tan viejo como el propio ser humano que incluye elementos como la catarsis, enfrentamiento y aprendizaje, y eso es exactamente lo que podemos esperar del periplo en el que se embarcan los protagonistas de esta obra.

Young adult fiction fantástica

Jiménez transita sin grandes dificultades ni complicaciones por una trama que, casi forzosamente, acaba resultando familiar. Hay, desde luego, lugares comunes dentro del género que resultarán muy familiares para el lector talludito pero, recordemos que la audiencia a la que se dirige la obra es el público preadolescente.
Teniendo en cuenta esto, sí sorprende la apuesta por dos líneas de narración alternas situadas en momentos temporales diferentes. Una herramienta probablemente demasiado sofisticada para lectores que seguramente no estarán demasiado familiarizados con la narrativa secuencial y que, además, tampoco se hace más accesible, por ejemplo, con textos de apoyo. Tampoco tengo claro que un niño de once años entienda muy bien que quiere decir “telúrico”. Más allá de esto, La senda de los druidas ofrece una lectura entretenida y sin mayores complicaciones.
Para mi gusto, es en el aspecto gráfico donde verdaderamente destaca este volumen. Miquel Rodríguez, uno de las cabezas pensantes detrás de la microeditorial Termita Press, realiza un trabajo muy vistoso y sugerente. Lo suyo es un charme en la onda de Más allá del jardín que no desentonaría en absoluto dentro de la escudería Top Shelf. Un trazo que juguetea hasta lograr formas sólidas y bien perfiladas sin abandonar el mundo de la fantasía infantil. Rodríguez sabe ambientar mucho y muy bien y crea unas imágenes muy potentes que rezuman cariño y detalle, que acompañan a una manera de contar directa y efectiva.
La senda de los druidas es un buen cómic para preadolescentes. Una obra entretenida y visualmente muy atractiva a la que tan solo se le pueden cuestionar un par de detalles de guión que, probablemente solo sean tenidos en cuenta por lectores adultos.
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