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Culpable y Perdedor

Reseña de Wonder Woman: Sangre de Azzarello y Chiang

Wonder Woman: Sangre Book Cover Wonder Woman: Sangre
Brian Azzarello, Cliff Chiang y Toni Akins
ECC
Abril 2015
Cartoné
160

Incluye Wonder Woman 1-6 USA El trono de Zeus ha quedado vacante y Hera se ha propuesto ocuparlo. En su camino, Wonder Woman se alza como un auténtico obstáculo. Y, junto a ella, un puñado de personajes inolvidables encabezados por la mortal Zola y el inmortal Hermes, seguidos por deidades como Hades, Poseidón o el temible Primogénito.

Tras 35 números y tres años, Brian Azzarello y Cliff Chiang han dado por terminada su trayectoria al frente de la serie mensual de Wonder Woman hace unos meses. Tres años intensos en los que este equipo, bajo el manto de New 52 de DC, se ha encargado de redefinir el origen y características de la amazona para poder así facilitar el acceso de nuevos lectores a un personaje con 75 años de existencia sin que les pesen los miles de páginas y aventuras publicados. New 52 pronto será agua pasada para DC, que planea re-revolucionar su universo heroico (el eterno cambiar todo para dejarlo igual) pero su trabajo ha sido alabado de manera prácticamente unánime en el país de las barras y las estrellas.
El volumen del que os hablo en este post supone en inicio de una ardua y minuciosa labor por parte del duo creativo formado por Azzarello y Chiang (quien recibe ayuda en este arco argumental de Toni Akins en dos números). Azzarello, a quien es prácticamente disociar de esa maravilla del género noir que es 100 Balas, plantea una ruptura con los mitos que rodean desde su línea de flotación. Así, replantea no solo su mismo origen, sino también su relación con poderosísimos elementos de su entorno como son las amazonas o el panteón del Olimpo. Aunque de manera embrionaria en este volumen, podemos apreciar como el guionista plantea el conflicto interno de un personaje entre sua facetas de amazona/semideidad/syperhéroe/mujer de un modo que no necesariamente satisfaga a los seguidores de la Wonder Woman de toda la vida, pero dotándola desde luego de una immegable solidez. Azzarello logra también dar voz y personalidad propias al elenco de dioses que forman el Olimpo. La desaparición de Zeus dispara un dramático cambio de escenario para ellos que el guionista utiliza para llevar las cosas a su terreno. La venganza, la ambición y las luchas de poder son motivaciones habituales en las obras de género negro, pero ya lo fueron mucho antes en la mitología clásica. El anclaje con la realidad, el elemento de acercamiento no solo con el espectador pero también con la tradición superheroica se estructura a partir del personaje de Zola, una muchacha normal y corriente que acoge en su vientre a un futuro de Zeus. Ella no solo servirá como catalista de todo lo que se va a desencadenar en la serie. Además, le será de gran utilidad a Azzarello. Por una parte, como necesario contrapunto mundano que dota de un distanciamiento a toda la épica y fantasía, haciendo que la presencia de un elemento extraño las haga parecer aún más fabulosas y acentúe el carácter heróico de una Diana que parece más centrada en ser Diana que Wonder Woman. Por otra, como valioso as en la manga que permita prolongar algo de intriga y suspense con un personaje dotado de cierto misterio. Todos este armazón, que el guionista irá tejiendo poco a poco a lo largo de la serie no esquiva un aquí y ahora trepidante y cargado de acción y un adictivo tono general de folletín.

Si fundamental es el trabajo de conceptualización narrativa, no le queda a la zaga. Quien se refiera a esta etapa de la amazona de DC como “Wonder Woman de Azzarello” estará cometiendo un terrible error, ya que no se entiende esta obra sin la fundamental aportación de Cliff Chiang. Pese a que el artista necesitará el apoyo de Toni Akins y Goran Sudzuka durante un buen puñado de números de la serie, es Chiang quien marca el tono general del título. Partiendo de un nuevo y fresco diseño de los personajes, el dibujante emprende una auténtica epopeya gráfica, dotando a su estilo de un aire clásico mucho más robusto, que brilla en las escenas de acción pero mantiene un firme dominio del tempo. Chiang, cuya solvencia en todo lo referente a storytelling ha sabido demostrar a lo largo de los años en obras como Blanco Humano o Creeper crece a lo largo de esta serie, sin duda su mejor trabajo como autor completo (sus portadas para Wonder Woman son excelentes).

Esta Wonder Woman supone una oportunidad difícil de encontrar estos días en personajes de Marvel o DC: ver cómo dos autores se toman su tiempo para desarrollar las ideas que tienen para un personaje más allá de uno o dos arcos argumentales. Un pequeño lujo que conviene aprovechar.

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