Tuesday, 21/11/2017 | 12:56 UTC+1
Culpable y Perdedor

Reseña de The Originals, el retrofuturismo según Dave Gibbons

The Originals Book Cover The Originals
Dave Gibbons
Planeta-deAgostini
Tapa dura
160

De los lápices del dibujante de Watchmen, Dave Gibbons, nos llega esta interesante historia en la que mods y rockers se enfrentan en la Inglaterra de los años 60. Las diferencias de sus vestimentas sólo se verán superadas por su amor a las motocicletas.

Las comidas de empresa fuera de tu ciudad hacen esto. Te pasas el fin de semana fuera comiendo jamón y fino y abandonas el blog a su suerte durante varios días. Por eso lleva esperando en cola cerca de una semana un comentario, aunque sea, de alguna de las lecturas Expocomic. Como al segundo volumen de Los Muertos Vivientes se le ha pasado el arroz,lo dejamos pasar, pero no puedo hacer lo mismo con The Originals. Y no precisamente porque sea una idea… original. La verdad es que no es algo novedoso lo de trasladar el espíritu de Quadrophenia a las viñetas.
Por ejemplo, parecía pensar, ingenuamente, Ed Brubaker, que nos chupamos el dedo y no sabíamos de mods ni de Akira cuando escribió Deadenders para que lo dibujase ese popero encubierto que es Philip Bond, otro de mis autores fetiche . El experimento quedó en un tebeo vistoso que, desde luego, no creo que merezca mucho comentario dentro del conjunto del autor de Lowlife. Y ahora llega Dave Gibbons con otro homenaje a la esencia británica sesentera, maquillándola con un toque de futurismo retro de lo más coqueto. Vaya por delante las limitadísimas posibilidades que encuentro al material “mods contra rockers” si no es que sirve como pretexto o pincelada, y en este caso no lo hace. Gibbons nos envía a un futuro de Lambrettas deslizadoras y elegantes pandilleros, focalizado a través de dos chicos de la calle que, como no podía ser menos, quieren se parte de la élite de cascos brillantes y parkas acolchadas. Una especie de Uno de los nuestros, un viaje hace la madurez y el desencanto en plan mod que no intenta ocultar en ningún momento su falta de pretensiones, quizá por su formato reducido -mala excusa- o porque, no nos engañemos, el dibujante no es, lo que se dice, un guionista de relumbrón. El hecho es que esta novelita gráfica de atractiva presentación se queda en poco más que un boceto de anédotas, sentimientos y personajes esquemáticos con una bonita presentación.
El argumento se desarrolla de una manera bastante rácana, teniendo en cuenta las posibilidades ilimitadas de presentar un mundo que no existe en la realidad. Eso sí, el futuro que nos dibuja el británico es todo un caramelito pop. A través de su blanco y negro con grises, Gibbons se decanta por un dibujo más limpio y suelto de lo habitual, deleitándose en la composición de determinados momentos -esos momentos discotequeros- y demostrando que se ha preocupado más en ambientar la acción y los personajes que en dotarles de una historia de altura dentro de la que moverse. Jugando al guiño constante, la calle Weller y todo lo que ocurre en ella no dejan de ser una versión un tanto acelerada del Leader of the pack de las Shangri-Las. Entrañable, a poco que pongas de tu parte, es un envoltorio precioso (en la canción, la producción de Phil Spector, en el tebeo se encarga Gibbons) para contar, en dos pinceladas, la historia de un motero que viene y se va.

About

Translate »